6 / jueves – septiembre de 2018

Semana 36. 249/116
Petronio.

Todas las representaciones modernas del más famoso bandido inglés, Robin Hood, van acompañadas de su característico sombrero, su arco y, por supuesto, su indumentaria verde. Lo cierto es que, en origen, los leotardos de Robin Hood eran rojos. Las primeras historias sobre este heroico personaje datan del siglo xv. Una de ellas –la más larga e importante- es A Gest of Robyn Hode, en la cual Robin y su séquito visten un manto escarlata a rayas. El uso de este tono reflejaba cierto estatus que caracterizaba a las telas de ese color en la Inglaterra medieval; para teñirla se empleaban cochinillas secas de la especie Kermes ilicis. En otras narrativas, Robin Hood viste por completo de rojo o escarlata, mientras que su banda de hombres alegres -the merry men- visten de verde. Esta distinción se empleó para destacar su estatus de líder. Una posible explicación que vincula a Robin Hood con el rojo, es la evidente asociación de su nombre con el petirrojo, robin, en inglés. Gracias a las versiones más tardías, el color verde -específicamente el verde Lincoln- se posiciona como el tono correspondiente al atuendo de los forajidos. El mencionado Lincoln fue la capital de la industria del teñido en la Inglaterra medieval; pero, para hacer el asunto aún más confuso, su icónico verde era en realidad un tinte azul procedente de la hierba pastel, a la que se le añadía un extracto de hojas para crear el color que hoy recordamos.

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5 / miércoles – septiembre de 2018

Semana 36. 248/117
Lorenzo Justiniano.

Los flamencos, aves de patas y cuello largos, reciben su nombre de la palabra flamenc, ‘color de llama’, que en el sureste de Francia se refería al color rosáceo intenso de su plumaje. Los españoles aplicaron la misma palabra para aquellas personas cuya tez tenía el tono rojizo característico de los nacidos en Flandes, haciéndolos el prototipo de los pueblos nórdicos. Además, el flamenco es un baile. Se dice que recibe dicho nombre por la similitud entre los movimientos de las bailarinas y la elegancia natural de estos animales. Y un gentilicio, que proviene del neerlandés flaming, que quiere decir ‘natural de Flandes’, cuya ubicación geográfica ha variado con el tiempo: en un principio fue una región de Europa Occidental que, durante el siglo x, abarcaba Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y territorios de las Repúblicas Francesa y Alemana; hoy en día comprende la región Flamenca de Bélgica, el Flandes francés y el Flandes zelandés. Durante los siglos XVI al XVIII se libró la Guerra de los 80 Años, donde las 17 provincias que formaban los Países Bajos se opusieron a la opresión de sus soberanos españoles. A los rebeldes del Condado de Flandes se les consideraba especialmente violentos, con lo cual, popularmente, comenzó a denominarse «flamenco» a todo aquel que fuera considerado «revoltoso». El origen de la palabra también podría derivar de los términos árabes felah-Mengus, felahikum y felah-enkum, que quieren decir «el canto de los campesinos»; o de la expresión andalusí fellah min gueir ard, que significa «campesino sin tierra», haciendo referencia a los moriscos desterrados que, integrándose a las comunidades gitanas, cultivaron los cantos flamencos como reflejo del dolor de perder la tierra madre.

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4 / martes – septiembre de 2018

Semana 36. 247/118
Rosalía.

Los perros San Bernardo jamás han llevado un barril de alcohol al cuello. En 1049 Bernardo de Menthon, religioso italiano canonizado como San Bernardo en 1681, construyó en los Alpes, cerca de la frontera entre Italia y Suiza, un albergue para viajeros. Entre los años 1550 y 1600 otros monjes empezaron a criar y entrenar ahí a sus perros para servir como compañeros de viaje, creando una raza propia a partir de la cruza de mastines, gran daneses, bulldogs, pirineos y terranovas: los ahora llamados San Bernardo. Se cuenta que éstos eran enviados, con un barril de brandy al cuello, a la búsqueda de caminantes perdidos en las heladas regiones suizas. La idea parece lógica: un hombre puede tomar un trago que le dé calor mientras los rescatistas llegan, alertados por los ladridos. Sin embargo, si uno ingiere alcohol, bajo esas condiciones, los vasos sanguíneos se dilatan, provocando que la sangre corra hacia la piel y se produzca una falsa sensación de calor, cuando en realidad la temperatura interna ha descendido, pudiendo ocasionar hipotermia. El mito comenzó con el cuadro Mastines alpinos reanimando a un viajero en apuros, que Edwin Landseer pintó en 1820. En éste, los perros encuentran a un hombre caído; uno de ellos ladra, el otro reanima al viajero lamiendo su mano, y al cuello lleva el pequeño barril de madera. Hoy sabemos que, si bien estos perros sí fueron adiestrados para encontrar, alertar y proporcionar calor mientras llegaba la ayuda, el alcohol jamás formó parte de la ecuación.

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3 / lunes – septiembre de 2018

Semana 36. 246/119
Gregorio Magno.

Tiquismiquis, término empleado por primera vez por Francisco de Quevedo en 1632, designa a esa persona quisquillosa que siempre tiene algo de qué quejarse; alguna minucia que a cualquier otra persona le da igual, el tiquismiquis la rechaza al instante. Tiene su origen en el latín medieval hispánico, por una alteración vulgar de tichi, ‘para ti’ y michi, ‘para mí’, que debido a una artificial pronunciación donde se adjudicó a la h un sonido gutural, derivó en tibi y michi, literalmente «cositas para ti y para mí». Esta apropiación puede relacionarse también con la frase latina hodie mihi, cras tibi, «hoy por ti, mañana por mí». Según el drae, se refiere a los «escrúpulos o reparos vanos o de poquísima importancia» que hace alguna persona, o a la persona que los hace. Se empleó primeramente con referencia a ciertas discusiones teológicas monacales y también alude a riñas o discusiones promovidas con muy poco motivo, pesadas o frecuentes.

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2 / domingo – septiembre de 2018

Semana 35. 245/120
Antolín.

Aunque en las películas el petróleo siempre es negro, también puede ser amarillo, rojo y verde. De hecho, el color negro es una consecuencia de las impurezas, así que, cuanto menos oscuro sea el petróleo, más calidad se supone que tiene. El más puro tiene un color parecido al verde dorado del aceite de oliva, o al naranja del ámbar.

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1 / sábado – septiembre de 2018

Semana 35. 244/121
Gil.

Curiosamente es en Argentina donde existe una palabra específica, la sanata, para denominar el arte de mantener una postura seria y elocuente mientras se habla sin decir nada, aunque es precisamente esa postura la que hace creer al que escucha que lo que se está diciendo es importante.

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31 / viernes – agosto de 2018

Semana 35. 243/122
Consuelo. Ramón.

Rallado y rayado son dos palabras homófonas, es decir, que suenan igual. Mientras que “rallar” es desmenuzar o raer, “rayar” define el hecho de tirar o hacer rayas, pero además de tachar o subrayar un texto. De manera que se ralla el pan o un pedazo de queso y se raya un disco, un cuaderno o la carrocería de un coche.

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