1792. Miércoles, 23 marzo, 2011

Capítulo Milésimo septingentésimo nonagésimo segundo: “El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos” (Proverbio islandés)

Aquel toro enamorado de la Luna, que le puso “Campanero” el mayoral, era sin duda un toro marica. Aquí, un toro comodiosmanda no es pintado de amapola ni nadie le besa en la frente. Por estas tierras, el toro es un animal con una par de cuernos que tiene vocación de femoral de intestino grueso atiborrado de paella, de escroto amoratado de torero con horas extraordinarias cara a la afición.

Hay que poner las cosas en su sitio. Un cuerno de toro blandiendo al aire tórrido del estío el paquete intestinal de un novillero debidamente sindicado es un espectáculo que tiene belleza.

Ahora con tanta ley y tanta historia sólo acabarán saliendo a la plaza los campaneros. Si se siguen empeñando en tener que cumplir tantas gilipolleces y mariconadas se acabará perdiendo la esencia. Yo ya lo advierto.

Y ya que estoy metido en camisa de once varas voy a hacer una pregunta arbitraria e inoportuna, incluso sabiendo, como sé, que el que pregunta se queda de cuadra: ¿y por qué nosotros no tenemos bases en los Estados Unidos?

…más que cómicos

Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo

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