1696. Viernes, 15 octubre, 2010

Capítulo Milésimo sexcentésimo nonagésimo sexto: “No debemos sujetar nuestra nave con una ancla sola ni nuestra vida con una sola esperanza” (Epicteto, 55 – 135; filósofo griego)

Cada vez que las miradas de dos personas se encuentran, cada vez que se inician los trámites sabidos que acaban en la cama, por debajo de las semejanzas, de las coincidencias y de las identidades, lo que acontece es una historia única e irrepetible.

Hay que ser fiel al amor, pero también al deseo.

Más que estar poético este viernes, lo que estoy es agobiado por la montaña de papeles que tengo delante… y ando algo deprisa. Demasiado trabajo para tan pocas ganas. Más bien ninguna. Hasta el lunes pues.

… más “historias extra-ordinarias”

Todos los “capítulos” de “tantos hombres y tan poco tiempo

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