1550. Miércoles, 3 febrero, 2010

Capítulo
Milésimo quingentésimo quincuagésimo: “No hay nostalgia peor que añorar
lo que nunca jamás existió. (Proverbio mongol)

Es
una pena muy grande, honda, profunda. Y no es para reírse. Lo de que la
vida ya no es como antes, que escuchaba en cada sermón de mis abuelos
cuando era crío (¡hace tanto de aquello!) y me pasaba los veranos en el
pueblo… va a ser verdad, y ahora me entero. La mejor prueba de todas,
irrefutable a todas luces, es la ausencia, de unos años para acá, y en
claro presunción de desaparición, de alguna canción verbenera que
reciba los honores de "canción del verano".

Es verdad que cada verano tienes su cancióndelverano,
una canción estúpida que, sin embargo, cantamos a la menor ocasión, y
que se va apagando poco a poco dejando regusto a playa, sol y
vacaciones hasta el año siguiente. Sin embargo, y ya a estas alturas de
febrero, por más que hago memoria no logro recordar la del verano
pasado. Y mira que lo han intentado hasta con todo un silbido clásico
que durante 20 años ha martirizado las mañanas y tardes de la
televisión estival, gracias a las repeticiones de Chanquete, Julia, Tito, Piraña, Javi, Bea y Desy..., creo que me dejo a alguno. Pero ni con ésas. Ni el remozado silbido de Verano azul
ha logrado reavivar el espíritu de los versos con rima facilona, el
compás medido de la música, el bailecito pegadizo por si hiciera falta
salir a bailarla con dos copas de más… nada.

Si hemos movido el cu-cu, hemos cazado el venao, sentido la Macarena, comprendido el aserejé y sabido que se la llevó, el tiburón, que el tiburón se la llevó, se la llevó, por qué nadie tiene compasión del probe Miguel, como representante de los nostálgicos y provocan que, Ave María, alguien nos susurre al oído, como hizo en los 70 Rafaella Carrá que para hacer bien el amor hay que venir al sur. Ya nadie cree en ser amigos para siempre, como insinuaban Los Manolos, nadie se pone colorado cuando lo miran, que aseguraban las Papá Levante, se prohíben las barbacoas como las hacía Georgie Dann y gritar, a todo trapo, booooomba,
no está bien visto. Lástima, pero hemos perdido un tesoro que será
difícil, por muy cíclica que nos pinten la vida, recuperarlo de nuevo.

Ya nada es lo que era.

… cerillas

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