1548. Lunes, 1 febrero, 2010

Capítulo
Milésimo quingentésimo cuadragésimo octavo: "Es un error capital
teorizar antes de poseer datos. Uno comienza a alterar los hechos para
encajarlos en las teorías, en lugar de encajar las teorías en los
hechos” (Sherlock Holmes, 1887, detective asesor)

San Jerónimo recomendaba trabajar en algo, "para que el diablo te encuentre siempre ocupado".
Por desgracia, hoy, en España, el diablo se siente como el Piraña en
una pastelería: no sabe por dónde empezar. Casi cuatro millones y medio
de personas andan buscando flores en un desierto laboral que se
extiende irremediable como el fuego por un bosque de agosto. Estas son
las cifras. Detrás están los duelos: las lágrimas de la pareja que
pierde su casa, la angustia del padre que mira a sus hijas con cara de
náufrago, el miedo del joven que dice la palabra "futuro" como si
pronunciara "muro", y todo el mal rollo que cabe en 4.300.000 lunes al
sol.

No suele ser habitaul en este blog hablar de temas tan principales,
es verdad, pero resulta inevitable que al ver semejante páramo, en el
jardín de al lado crezca el pesimismo, la querencia al empate, el virgencita que me quede como estoy,
la cobardía. Por eso cuando el Gobierno nos pide por favor que
compremos, porque ese es el camino de regreso al futuro, a alguno le da
por pensar que una cueva con fuego es un refugio, y otro dice que los
charcos también forman parte de la lluvia, y un tercero se consuela
porque un sueño es verdad mientras no se despierta. Lo de siempre, ese
tipo de migajas que, sin llegar a alimentar, al menos entretienen al
estómago. Conclusión: mientras unos pasan de abrir las cartas del banco
porque son malas noticias, otros las abren como si estuvieran
desactivando una carta bomba.

Y como en estas circunstancias, ni San Obama es capaz de vender
caramelos a la puerta del cole, urge pensar en una receta alternativa,
cualquiera que no incluya el consumo entre sus ingredientes. No sabemos
cuál puede ser la buena, pero tal vez los que mueven los hilos tengan
una pista. De hecho, si fueron capaces de sacar una burbuja de un
ladrillo, podrán improvisar otro truco, ¿o no? Igual el problema es que
van faltando conejos, porque chisteras hay dos por sucursal.

El caso es que nos hundimos y no quedan flotadores en segunda clase.
Por tanto, solo hay dos opciones: ponerle una vela a San Andrés o
amotinarse para sustituir a la tripulación, ya que al parecer no sabe
navegar a contra viento. No se le puede decir a un moribundo que "todo
se arreglará". Hay que ponerse en su pellejo, y eso es justo lo que no
está dispuesto a hacer el capitán, con lo cual, difícilmente podrá
encontrar un cabo para rescatar a quien se ahoga todos los días.

Alguien dijo que "el cerebro es un órgano maravilloso. Comienza a
trabajar nada más levantarnos y no deja de funcionar hasta entrar en la
oficina". Dicho de otro modo: lo bueno del trabajo, además del dinero,
es que te aísla de los problemas. Lo malo de que falte, además del
dinero, es que hoy, en España, hay casi cuatro millones y medio de
personas buscando refugio.

Cosas del lunes. Otra vez.

… despedida a la francesa

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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