1539. Martes, 19 enero, 2010

Capítulo
Milésimo quingentésimo trigésimo noveno: “El juego cumple una alta
misión moral. Sirve para arruinar idiotas. (Santiago Rusiñol,
1861-1931; escritor español)

Abres
el portal todo lo rápido que puedes… que para eso has visto detrás de
ti a la vieja del tercero acelerando el paso. A las viejas del tercero,
a todas las viejas en general, la posibilidad de poder subir contigo en
el ascensor se convierte en el mejor bálsamo de Fierabrás,
un bálsamo que transforma sus normalmente cansadas piernas en la
envidia de cualquier atleta etiope. Saben además que, pase lo que pase,
cuentan con una gran ventaja: cuando llegues el ascensor nunca estará
en el bajo. Lo llamas impaciente, baja, baja, está bajando, no acaba de
bajar, taconeas o punteas intranquilo para acelerar el proceso (!cómo
si por eso fuera a bajar más rápido!) pero al final ellas siempre
ganan…

Son sólo tres pisos, pero las batallitas -concentradas- que son
capaces de contarte en tan corto itinerario te dejarán marcado de por
vida.

Benditas escaleras… y maldita educación.

… cambiarse de chaqueta

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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