1233. Lunes, 18 agosto, 2008

Capítulo
Milésimo ducentésimo trigésimo tercero: "Solo busco un momento que dure
eternamente". (Heath Ledger en Casanova de Lasse Hallström; 2005)

Con
distintos protagonistas pero ha vuelto a pasar. Después de dos meses y
medio de intenso romance vividos en un decorado perpetuamente iluminado
por la luna plateada y un fondo de música de violines, tan empalagoso
como comprensible, dos amigos que se habían jurado amor-eterno-por-siempre-jamás, dicen que lo dejan.

A cualquier mentira maravillosa se impone siempre la realidad, y la
realidad no es precisamente diestra en maravillas. Alguien debería
enseñarnos que el amor de película existe, sí, pero también deberían
explicarnos de antemano qué ocurre cuando se apaga la luz plateada,
desparece la pasión y la convivencia inicia sus destrozos. Y la
convivencia, cuando se pone a destrozar, destroza a base de bien.

Y lo comprendo. Ver al hombre de tus sueños, hasta entonces el
hombre más perfecto de la creación, quitarse los calcetines para
cortarse las uñas de los pies, es un ataque de realidad que no todo el
mundo es capaz de soportar.

Últimamente veo a mí alrededor tantos casos de relaciones fracasadas que empiezo a temer una epidemia. Otra vez.

… las legendarias amazonas

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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