1224. Lunes, 4 agosto, 2008

Capítulo
Milésimo ducentésimo vigésimo cuarto: "La sociedad está dividida en dos
grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los
que tienen más apetito que comida". (Nicolás Sebastien Roch Chamfort,
1741-1794; escritor francés)

Más
estudios tontos. Si te entran ganas de comer fuera del horario de
comidas no es por hambre (o no sólo), es por cómo te sientes. El
cerebro es tan listo, tan listo, que según el estado de ánimo que
tengamos nos pedirá una comida adecuada para, en el caso de que el
momento sea agradable mantenerlo, o si es desagradable, ayudarnos a
salir de él.

Cuando uno está irritable: beberá café. La ira necesita excitantes,
como la cafeina, un estimulante del sistema nervioso que en dosis
moderadas mejora la capacidad de concentración durante las tres horas
que suele durar en el cuerpo.

Contento: a por las patatas fritas. Carbohidratos y sal generan
sensación de bienestar. Además se asocian a situaciones de ocio y relax.

Eufórico: una buena hamburguesa. Una persona en estado eufórico no s
preocupará por las calorías, y el cerebro aprovecha ese momento. Además
la carne contiene tirosina que ayudará a mantener alta la actividad
cerebral.

Estresado: galletas con fibra. Ciertos cereales ayudan a generar
catecolaminas, hormonas cerebrales que contrarrestan las del estrés.
Una persona estresada al comer galletas notará cierta sensación de
relax.

Aburrido: frutos secos… o precisando un poco más, el cerebro
demandará cualquier bolsa de cualquier cosa que se pueda comer sin que
uno se de cuenta.

Enamorado: arroz, maíz y fresas. Los dos primeros ayudaran a
mantener el buen ánimo por su aporte energético y de vitaminas B1 y E.
Los frutos rojos como las moras o las fresas además de ser ricos en
antioxidantes tienen un olor que estimula las endorfinas ayudando así a
mantener el estado de ensoñación.

Preocupado: yogur de soja y vainilla, una mezcla que activa las
hormonas responsables del bienestar y hará que aparquemos las
preocupaciones.

Mimoso: chocolate. El mundialmente conocido como sustituto de los
conflictos emocionales tiene componentes (azúcar, cacao, leche..) que
elevaran el tono vital produciendo la sensación de “darnos cariño”

Nervioso: mermelada. Y si es de albaricoque, mejor ya que esta fruta
al aportar dosis relativamente elevadas de magnesio y potasio,
equilibra el sistema nervioso calmándolo y aplacando al estrés). No en
vano el potasio es un mineral clave en el control de la transmisión y
generación de impulsos nerviosos.

Lo dicho, más estudios tontos que sólo sirven para entretenerse en un lunes de agosto. Que no es poco.

… miniatura tiene nombre de color

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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