1186. Miércoles, 21 mayo, 2008

Capítulo Milésimo centésimo octogésimo sexto: "Si de mayores
gustos, mis disgustos han nacido, gustos al cielo pido, aunque me
cuesten disgustos" (Sor Juana Inés de la Cruz, 1651- 1648; religiosa, y
poeta mejicana)

Los espectaculares diamantes que Marilyn Monroe lució en Los caballeros las prefieren rubias
no eran en realidad más que cristales corrientes. Los 116 brillantes y
las seis amatistas con que Vivien Leigh adornó su generoso escote en Lo que el viento se llevó eran tan falsos como una vulgar patraña. El célebre cinturón de oro en forma de áspid que Liz Taylor ceñía a su cintura en Cleopatra era pura fantasía. Al fin y al cabo, todo en el cine es falso y todo el cine es falso.

Pero igual que esos adornos con los que se acicalaron en películas
ya históricas forman parte de una colección tan valiosa como si
estuviera formadas por piedras preciosas auténticas, las imágenes que
guardamos aquellos que crecimos entre matinales y sesiones continuas de
cines de provincias -donde las películas siempre llegaban con varios
años de retraso- se han convertido en memoria propia para siempre.

– La camiseta rota y sudada de Marlon Brando en Un tranvía llamado Deseo.
– Gene Kelly enseñando a ser feliz al ratón Jerry en Levando Anclas.
– Humprey Bogart dando la orden en El cuarto poder para que se pusieran en marcha la rotativa cuando ya todo, excepto el honor, está perdido.
Escarlata O´Hara y su "A Dios pongo por testigo de que nunca volveré a pasar hambre" en Lo que el viento se llevó.
– Jack Lemmon sujetando un clavel entre los dientes mientras baila un tango con Joe E. Brown en Con faldas y a lo loco.
– Paul Henreid poniendo a todos a cantar La Marsellesa en Casablanca.
– La frase con la que Robert Ryan se despide de Joan Fontaine en Nacida para el mal: "Te quiero. Lástima que no me gustes".
– Las amas de llaves de Hitchcock: Margaret Leighton en Atormentada y, sobre todo, Judith Anderson en Rebeca.
– Las mallas que llevaba Burt Lancaster en El temible burlón.
– La mirada que le dirige Cary Grant a Ingrid Bergman cuando viaja en avión con ella a Río en Encadenados.
– Audrey Hepburn y sus inolvidables zapatillas en Sabrina de Billy Wilder.
Rhett Butler besando a Escalata O´Hara en el incendio de Atlanta de Lo que el viento se llevó.
– Rita Hayworth al principio de Gilda diciendo "Para mí, un dólar era un dólar en cualquier parte del mundo".
– Ava Gardner rodeada de nativos con maracas en La noche de la iguana.
– Marylin Monroe besando a una mujer llamada Tony Curtis después de cantar, con gran tristeza I´m Trough with Love en Con faldas y a lo loco.
– Robert Preston y Julie Andrews cantando a duo You & Me en ¿Victor o Victoria?
– El paso de baile de Vivien Leigh en El barco de los locos.
– Los ojos se Montgomery Clift en Un lugar al sol de George Stevens.
– Los andares de Kim Novak en Vertigo, de Alfred Hitchcock.
– La copa de veneno, amor y compasión que Audrey Hepburn le sirve a Sean Connery en Robin y María.
– La sonrisa de Audrey Hepburn cuando Gary Cooper le dice que suba al tren con él en Ariane.
– Los vestidos y el peinado de Ingrid Bergman en Por quién doblan las campanas.
– Paul Henreid y Bette Davis compartiendo un cigarrillo en La extraña pasajera.
– El final de Vacaciones en Roma con la despedida entre Audrey Hepburn y Gregory Peck.
– La frase que suelta el barman cuando Jean Simmons quiere invitar a una copa a un borracho en Con los ojos cerrados: "Una le mataría, y mil no serían suficientes".
– El vals que bailan Claudia Cardinale y Burt Lancaster en el Gatopardo de Luchino Visconti.
– Marylin Monroe y su agujero en las mallas en Bus Stop.
– El peinado de Rita Hayworth en La dama de Shanghai de Orson Welles.
– Michael Caine enseñándole a Steve Martin cómo ser un play boy en Un par de seductores.
– Gregory Peck intentando domar un caballo salvaje en Horizontes de grandeza.
– Ida Lupino y Dana Andrews bebiendo whisky a la salida del periódico en Mientras Nueva York duerme.
– Jeff Bridges tocando el piano a solas en Los fabulosos Baker Boys.
– El impermeable de Gene Tierney en Laura de Otto Preminger.
– Henry Fonda poniéndole los zapatos a Barbara Stanwyck en Las tres noches de Eva.
– Barbara Stanwyck chasqueando su lengua en Bola de fuego de Howard Hawks.
– El vestido de un solo tirante de Ava Gardner en Soborno de Rober Z. Leonard.
– Robert de Niro con faldas en La Misión.
– Robert Redford en Íntimo y Personal.
– Jan Sterling contemplando a Humprey Bogart escribir sobre el mundo del boxeo en Más dura será la caída.
– Julie Harris y James Dean besándose en la noria de Al este del Edén.
– El albornoz de James Manson en Ha nacido una estrella.
– Sean Connery y Michael Caine en pleno alud contándose chistes en El hombre que pudo reinar.
– La gabardina y el sombrero ladeado de Frank Sinatra en Pal Joey.

Como todo buen repaso sentimental y apresurado, sobre todo
apresurado, no sigue ningún orden cronológico o genérico. Si acaso el
de las emociones. Agradecido por haber nacido en un siglo lleno de
imágenes que se convierten en historias.

… desde lo alto de estas pirámides 40 siglos os contemplan.

Todos los "capítulos" de "tantos hombres y tan poco tiempo"

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